lunes, agosto 15, 2005

nn

Todos escucharon el ruido de los vidrios quebrandose sobre la acera caliente. Pero ninguno reaccionó. Una suave mueca de desprecio asomo alrededor del rostro taciturno. Se levantó lentamente, arrastrando cansancio, pisadas, muertes vagabundas, pedazos de pan putrefactos y colillas amarillas.
La música de los London Suede etiraba las persianas, dejando psar apenas uno que otro rayo de sol huerfano y extraño.
El carabinero seguía discutiendo con condor uno alfa en la frecuencia 252.8 por el parte que no le paso al verdulero traficante de la avenida pedro montt sin numero.
Con un leve gesto le ordeno a la mujer que se corriera un poco más alla. Necesitaba el espacio.
El grupo comenzo a reir.

1 Comments:

At 1:02 a. m., noviembre 21, 2005, Blogger Roberto Iza Valdés said...

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