poema 3
Mi canción de profunda noche palpitaba besos y flores con el solo hecho de pronunciar tu nombre.
Los reflejos de las inmensas estrellas que caian sobre mis cansadas manos formaban surcos dormidos.
La esperma derretida de las velas amanecidas buscaba tu labio de nieve para enfriar su candente pasión.
Las sabanas solitarias se enredaban entre mis pies desgastados de tanto buscar tus dedos de venus.
Los relojes temblaban al sentir pasar el tiempo. Sus corazones mutilaban lejanos un suspiro escondido y pequeño.
La luna se tapaba los ojos de plata con tu recuerdo de velo blanco y fugaz.
La noche de profundas flores y besos termino por dominar por un instante mis pestañas y tus petalos de sol.
Los reflejos de las inmensas estrellas que caian sobre mis cansadas manos formaban surcos dormidos.
La esperma derretida de las velas amanecidas buscaba tu labio de nieve para enfriar su candente pasión.
Las sabanas solitarias se enredaban entre mis pies desgastados de tanto buscar tus dedos de venus.
Los relojes temblaban al sentir pasar el tiempo. Sus corazones mutilaban lejanos un suspiro escondido y pequeño.
La luna se tapaba los ojos de plata con tu recuerdo de velo blanco y fugaz.
La noche de profundas flores y besos termino por dominar por un instante mis pestañas y tus petalos de sol.

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